miércoles, 13 de abril de 2011

Terror apto para cardiacos

Wake Wood
David Keating - 2010


Una de las razones que me llevó a ver esta película fue el anuncio de que "la Hammer" había vuelto. Para nostálgicos y aficionados al cine de terror, el nombe de Hammer Productions es algo más que una productora de cine de terror, está asociado inevitablemente a un tipo de cine anacrónico incluso en su creación, un terror gótico de vampiro y monstruo, Lee y Cushing, grito y technicolor; un tiempo en que asustarse era más fácil y las noches en vela no estaban asociadas a hipotecas o tasas de desempleo.
Investigando un poco (lo que tiene internet es que investigar es tan fácil como entrar en la web oficial de la productora) descubrí que Wake Wood no es realmente el regreso de la productora, ya antes había filmado "The Resident", otra película de terror con Hilary Swank, que me resultó tan poco estimulante que apenas recuerdo más de ella que era otra peli de esas de "chicaencasaconpresenciaextraña". Pero bueno, pese a todo, me decidí a ver Wake Wood con buena predisposición, todo hay que decirlo.
Pues resultó ser una tibia película de terror a la que hay que reconocerle el merito de intentar asustar a base de atmósfera en lugar de recurrir a trucos fáciles y música alta. Sin embargo, el intento del bisoño, pese a sus 50 añitos, David Keating queda un tanto deslucido al fracasar en la densidad del filme, posiblemente por culpa de un guión demasiado plano y previsible.
Dentro de la ola de películas con "niña cabrona" que parece haberse puesto de moda ésta, que parecía que podía ser de las más interesantes, ha acabado por parecerme de las más flojitas. Ambientada en una Irlanda rural que se prestaba a más misterio e inquietud, cuenta con la presencia de un solvente Timothy Spall, una de esas caras que hemos visto docenas de veces como secundario en buenas producciones inglesas (El discurso del rey, la saga Harry Potter, etc.).
Pese a todo, la película se deja ver, no se hace pesada y es apta para todos los estómagos.

lunes, 11 de abril de 2011

The Warrior's way

The Warrior`s way - 2010
Sngmoo Lee


Chop-suey western

Atípico film que mezcla las artes marciales con una reinterpretación oriental del cine del oeste, reinventado a través de imposibles paisajes 3D. Si bien el comienzo puede resultar un poco confuso y dejarnos un tanto descolocados, conforme el filme va avanzando, resulta fácil dejarse envolver por su atmósfera onírica y sus bien coreografíadas escenas de acción.
Si bien la épica de algunos personajes resulta demasiado impostada y la historia peca de un exceso de simplicidad que, si la desproveemos de todo el majestuoso envoltorio, produce un tufillo a "deja vu", lo cierto es que me entretuve bastante con la parsimonia de Dong-gun Jang mezclada con la locura del resto de personajes, los planos imposibles y las dinámicas coreografías.
Del mismo modo que en los años sesenta y setenta, el western vio como se reinterpretaba y dinamizaba gracias a la aportación del spaghetti western, sus polvorientos planos, con un toque de realismo y sordidez que hasta entonces Hollywood no había descubierto en un género que daba muestras más que evidentes de agotamiento, tal vez tenga que venir ahora desde un oriente colorista y excesivo un nuevo aire renovador que abra ventanas que eliminen el olorcillo a viejo. En ese sentido, The Warrior's way cumple con creces el objetivo de ofrecer un producto de evasión bien construido y atractivo para un gran público que, lamentablemente, se verá abocado a las salas únicamente si la película se promociona adecuadamente desde los estudios.
En su debe, tal vez que las excenas de acción resultan excesivas en su concepción; en mi opinión la espectacularidad de una escena no depende del número de extras que el protagonista se cargue para llegar al "malo", más bien al contrario, eso puede resultar (y de hecho creo que resulta) un poco cansino.
Aún así, pasa con un aprobado alto venciendo el peligro de caer en el pastiche sin sentido, un peligro en el que me temí que cayera en no pocos momentos.
La película supone el debut en la dirección de Sngmoo Lee, en una coproducción Surcoreana y norteamerica, que cuenta con reparto internacional y algunas caras conocidas de Hollywood como Kathe Bosworth, Geoffrey Rush (irreconocible) o secundarios de esos que uno dice... "dónde lo he visto yo antes"... como Tony Cox o David Austin, así como un actor conocido para los aficionados al cine de artes marciales y el público sudcoreano, Dong-gun Jang.
La película, con un presupuesto aproximado de 45 millones de dólares, sufrió algunos retrasos en su estreno norteamericano, llegando a las pantallas en diciembre del 2010 y recaudando en sus primeros meses de exhibición tan sólo 11 millones de dólares, si bien aún tiene camino comercial en múltiples paises, asi como los ingresos de DVD y televisión.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Splice


Si de los pasillos de asépticos (y no tanto) laboratorios ha sido capaz de crear muchos y muy variados thrillers, tanto de tensión psicológica como inmersos directamente en la sección de casquería, este Splice no pasará a la historia por ser uno de los representantes más destacados del género. El señor Natali, apartándose de propuestas las más innovadoras y arriegadas que jalonan su filmografía, compone un digno producto alimenticio, comercial, sencillote y sin demasiados recovecos. Así, los dilemas éticos se dispersan en un sencillo juego de multinacionales sin escrúpulos, hijas atormentadas, diferencias de pareja y alguna que otra ducha sangrienta.
Pese a todo, y gracias a la presencia inquietante de la criatura y su evolución a lo largo del filme, la película se deja ver, pese a que en su afán por que nadie se pierda en elucubraciones complejas, el giro final se nos anticipa a media película, haciéndolo mucho más previsible.
En definitiva, el cine de palomitas ha ganado un nuevo titulo que pudo haber estado más proximo al buen cine de científicos locos.

lunes, 27 de octubre de 2008

The Fall


The Fall - 2006
Tarsem Singh
Hacía tiempo que una película no me transportaba a un mundo fantástico tal y como ésta lo logra. Partiendo de un esquema argumental ya explorado en filmes como "La princesa prometida" o al más reciente "Big Fish", se encuentra más cerca de la primera que de la segunda en cuanto a lograr los objetivos que persigue. En cuanto a su desarrollo, la película se beneficia del carisma de un simpático Lee Pace y la gracia innata de un renacuajo de apenas seis años llamado Catinca Untaru. Al tiempo, la narración dentro del filme es ágil, amena, fresca... en lugar de recurrir a una historia embarada y rígida, se deja llevar por momentos que recrean la mejor narración oral, con soluciones sacadas de la espontaneidad y que se apoyan en el la frescura del trabajo de los actores que, por momentos, parecen trabajar más que fieles a un guión a un trabajo de conceptos.
Y junto a todo este encanto argumental que llega a su punto más alto hacia el final de la cinta, se encuentra la magnificencia visual del filme, repleto de imágenes arrebatadoras que, sin embargo, no hacen que la cinta sea empalagosa o vacía. Dicen las crónicas que el rodaje de estas escenas llevó al director a alargar el proyecto hasta los 4 años, sin que recurriera a efectos visuales para resolverlos... el resultado es de una belleza plástica abrumadora que ayuda a lograr un ambiente de irreal cuento de hadas. Tanto es así que aquí les dejo el trailer del film.

viernes, 24 de octubre de 2008

Good Time Max


Good Time, Max 2007
James Franco

Sigamos el manifiesto indy

Si juzgamos al cine independiente moderno oir lo que nos ofrece este film, éste parece haber desarrollado un lenguaje que a fuerza de repetirse ha empezado a perder frescura y efectividad. La receta es clara; elegimos personajes comunes pero peculiares y los ponemos enfrentamos a situaciones de su vida cotidiana, nos adentramos en sus crisis y en sus anhelos, mostramos sus relaciones y sus conflictos personales. Esa es la base argumental de cualquier filme independiente que se precie. Pero eso hay que recubrirlo formalmente de la apariencia clásica de film indy, no sea que nos quede ambiguo y lo condundamos con una simple peli europea de bajo presupuesto. Es indispensable utilizar varios formatos de imagen, video digital, 35 milimetos, algún trozo con videocámara en mano; eso ya dará al crítico una buena idea de que estamos en el camino correcto. Es indispensable utilizar de vez en cuando la cámara al hombro y elegir encuadres poco habituales, de esos en los que parece que la cámara se nos quedó enchufada por accidente encima del sillón. Cualquiera que vea la película debe saber que hemos seguido atentamente el movimiento Dogma y que sea consciente de que vamos un paso más allá y nos apartamos voluntariamente del mismo porque en nuestro desarrollo del arte hemos encontrado la evolución necesaria del movimiento; pero todo muy intelectual.
Por último, tener una música apropiada, que al final genere una banda sonora de culto, vendible pero anticomercial. Guitarras alargadas hasta la desidia, tipo Chris Isaak pero sin el tipo, vamos una evulución necesaria al movimiento Isaak.
Con todo esto tendremos el perfecto film indy y poco importará que la película vaya de dos hermanos con tremendo potencial intelectual que se meten en el mundo de las drogas por causas muy distintas y que, pese a que durante todo el metraje pensamos que están en las antípodas uno del otro, resulte que pasan por experiencias vitales más conectadas de lo que parecia. Y sobre todo, importará que el retrato de los personajes sea tópico y bastante plano, que el desencadenante de la adición de uno de ellos no se analice demasiado bien, se deje a su aburrimiento endémico y que la adición del otro hermano se deba a un hecho tan tópico como perder a un paciente en la mesa de operaciones. Eso no es importante, lo que importa es seguir el manifiesto Indy.

sábado, 18 de octubre de 2008

Super Agente 86


Get Smart - 2008
Peter Segal
Sin estar entre las peores adaptaciones de viejas series de televisión, lo cierto es que Get Smart es aburrida y no creo que satisfaga las espectativas de ninguno de los fans de la serie. Podemos analizar la película desde dos puntos de vista, como una adaptación y como un film en si mismo, y ninguno de los dos es muy favorable a la cinta.
El espíritu de la serie está más cercano, paradógicamente, al personaje de Jonny English o al Inspector Clouseau, que a este Maxwell Smart, supuestamente legitimado y reconvertido en efectivo agente secreto. La serie, fabuloso éxito en los años 70, resultaba agradable por su capacidad de reirse de la guerra fria, por ridiculizar a los agentes secretos, tanto a los norteamericanos como a los rusos. Y entre todo ese sin fin de personajes ridículos estaba el personaje interpretado por un fabuloso Don Adams, un agente caótico, con la lógica de un niño de cuatro años y soluciones cogidas por los pelos llevadas a un maravilloso absurdo. Aquí, el personaje de Steve Carrel está más cerca de James Bond que de Smart, meticuloso, con excelentes calificaciones, practicamente sin fallo en sus pesquisas y con increibles habilidades. Esta caracterización del personaje limita su comicidad y el desarrollo de la trama hasta hacerla vulgar y aburrida. Tampoco el resto de personajes recuerdan demasiado a sus caracteres de origen, incluso la agente 99 nada tiene que ver con la adorable Bárbara Feldon.
No se de dónde viene esa tendencia a adaptar series sin respetar su tono original. Aún me hago cruces con la adaptación de "Starsky y Hutch" trasladando el thriller televisivo más intenso desde "Las calles de San Francisco" a una comedieta menor. O la pérdida de contacto con la realidad de "Los Ángeles de Charlie", o el tono menor de "Corrupción en Miami", o... en fin una falta de respeto con los seguidores de la serie y también con los creadores de las mismas, aunque, al menos, estos habrán recibido una compensación económica.
El segundo punto de vista de la crítica es como film independiente. La película es aburrida, su trama es previsible y el desenlace está visto hasta la saciedad. No sé porque las películas acción y comedia tipo "Agarralo como puedas" tienen esa tendencia a terminar en un auditorio amenazado. Pero es que hay momentos de este film en el que uno cree haber tenido un "dejá vu" o haber tocado sin querer el mando a distancia de la tele y haber cambiado a otra peli. Al final queda una sensación de intranscendencia y de tiempo perdido.

martes, 14 de octubre de 2008

Tu vida en 65'


Tu Vida en 65' - 2006
María Ripoll


¡Qué bien! ¿no?
Así de espontánea. A veces, formalmente, parece un ejercicio de escuela de cinematografía, pero no para mal, sino todo lo contrario. Podemos ver la película como una sucesión de casualidades que llevan al protagonista a encontrar el destino que deseaba para si. Y en esa lectura la película funciona, causándonos un cierto desazón. Filmada en planos cortos, cámara en mano, nos hace sentirnos cerca de los personajes que la componen. Pero el film tiene otra lectura más poética que me recuerda mucho un cuento de Borges y que desarrollaré en el Spoiler. Si no la habéis visto, merece la pena, cierto es que a muchos le molestará un poco cierto tonillo "moderno" y "guay" pero si le quitáis esa capita, seguro que encontráis un jugo muy apetitoso.
spoiler (no leas lo que sigue si no viste la peli... y en este caso... chicooo a que esperas, búscala y ponte a verla):
Como decía, la película creo que tiene una lectura similar al cuento "El sur" de Borges en el que un individuo que tiene una muerte gris en un hospital nos cuenta una su muerte en un duelo con un gaucho, fabricando sus ultimos momentos de vida para tener la muerte que hubiera deseado. Dani creo que se comporta así, creo que toda la película no es más que una elucubración de su mente moribunda, buscando darle un sentido a su vida. "Es lo que tienen las casualidades que a veces significan algo más" le dice Dani a sus amigos. Esa frase creo que es la llave que nos abre la puerta de la otra lectura. Dani y Albert, cuya supuesta muerte desencadena la historia, tienen el mismo poster en la habitación, esconden sus fotos debajo de la cama, huelen a mar, tuvieron las mismas novias... demasiadas coincidencias para que solo sean eso. Ahi encontramos la visión poética de la narración. Dani que se suicidó por amor, tal vez por no superar una ruptura amorosa, tal vez por no encontrar en sus relaciones lo que él buscaba, construye en sus últimos momentos de vida una ficción que de sentido a su muerte. Bucea en su memoria encontrando un nombre Albert, ligado a su único momento de gloria infantil, en el que se reencarna, se inventa una chica, Cristina, en la que personificar el amor deseado y se deja llevar en busca de una muerte con más épica que la que le tocó asumir.