viernes, 24 de octubre de 2008

Good Time Max


Good Time, Max 2007
James Franco

Sigamos el manifiesto indy

Si juzgamos al cine independiente moderno oir lo que nos ofrece este film, éste parece haber desarrollado un lenguaje que a fuerza de repetirse ha empezado a perder frescura y efectividad. La receta es clara; elegimos personajes comunes pero peculiares y los ponemos enfrentamos a situaciones de su vida cotidiana, nos adentramos en sus crisis y en sus anhelos, mostramos sus relaciones y sus conflictos personales. Esa es la base argumental de cualquier filme independiente que se precie. Pero eso hay que recubrirlo formalmente de la apariencia clásica de film indy, no sea que nos quede ambiguo y lo condundamos con una simple peli europea de bajo presupuesto. Es indispensable utilizar varios formatos de imagen, video digital, 35 milimetos, algún trozo con videocámara en mano; eso ya dará al crítico una buena idea de que estamos en el camino correcto. Es indispensable utilizar de vez en cuando la cámara al hombro y elegir encuadres poco habituales, de esos en los que parece que la cámara se nos quedó enchufada por accidente encima del sillón. Cualquiera que vea la película debe saber que hemos seguido atentamente el movimiento Dogma y que sea consciente de que vamos un paso más allá y nos apartamos voluntariamente del mismo porque en nuestro desarrollo del arte hemos encontrado la evolución necesaria del movimiento; pero todo muy intelectual.
Por último, tener una música apropiada, que al final genere una banda sonora de culto, vendible pero anticomercial. Guitarras alargadas hasta la desidia, tipo Chris Isaak pero sin el tipo, vamos una evulución necesaria al movimiento Isaak.
Con todo esto tendremos el perfecto film indy y poco importará que la película vaya de dos hermanos con tremendo potencial intelectual que se meten en el mundo de las drogas por causas muy distintas y que, pese a que durante todo el metraje pensamos que están en las antípodas uno del otro, resulte que pasan por experiencias vitales más conectadas de lo que parecia. Y sobre todo, importará que el retrato de los personajes sea tópico y bastante plano, que el desencadenante de la adición de uno de ellos no se analice demasiado bien, se deje a su aburrimiento endémico y que la adición del otro hermano se deba a un hecho tan tópico como perder a un paciente en la mesa de operaciones. Eso no es importante, lo que importa es seguir el manifiesto Indy.

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